Todo sistema de dirección, por muy distintas que sean sus
características o función social, está compuesto por un conjunto de funciones
complejas en su conformación y funcionamiento. Para Newman (1968, p. 21.):
"La dirección ha sido definida como la guía, conducción y control de los
esfuerzos de un grupo de individuos hacia un objetivo común."
El trabajo de cualquier directivo puede ser dividido en las
siguientes funciones:
1. Planificar: determinar qué se va a hacer. Decisiones que
incluyen el esclarecimiento de objetivos, establecimiento de políticas,
fijación de programas y campañas, determinación de métodos y procedimientos
específicos y fijación de previsiones día a día.
2. Organizar: agrupar las actividades necesarias para
desarrollar los planes en unidades directivas y definir las relaciones entre
los ejecutivos y los empleados en tales unidades operativas.
3. Coordinar los recursos: obtener, para su empleo en la
organización, el personal ejecutivo, el capital, el crédito y los demás
elementos necesarios para realizar los programas.
4. Dirigir: emitir instrucciones. Incluye el punto vital de
asignar los programas a los responsables de llevarlos a cabo y también las
relaciones diarias entre el superior y sus subordinados.
5. Controlar: vigilar si los resultados prácticos se conforman
lo más exactamente posible a los programas. Implica estándares, conocer la
motivación del personal a alcanzar estos estándares, comparar los resultados
actuales con los estándares y poner en práctica la acción correctiva cuando la
realidad se desvía de la previsión. (Newman, 1968).
6.Siempre que se está en presencia de un proceso de dirección,
estas funciones deben estar implícitas, aunque la subdivisión que se presenta
tenga un carácter puramente analítico y metodológico, ya que todos se producen
de forma simultánea en un período de tiempo dado, y sin atenerse a este orden
predeterminado en el cual se presenta. En la actualidad, esta subdivisión la
conforman solamente la planificación, la organización, la dirección y el
control, pues se considera que en cualquiera de las restantes, la coordinación
es parte de ellas.
Lo que si resulta indiscutible, es que cada una de estas
funciones juega un papel determinado dentro del proceso de dirección,
complementándose mutuamente y formando un sistema de relaciones de dirección. A
pesar del papel de cada una, muchos autores se plantean la importancia relativa
que tiene la planificación por sobre las demás.
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